Alteraciones de la uñas

Las uñas son anejos de la piel que se encuentran cubriendo las superficies dorsales de las porciones distales de los dedos. Están constituidas por varias capas de queratina, rodeadas en su porción proximal de una piel superficial que forma un repliegue (la cutícula) que las encierra herméticamente. Tienen funciones tan importantes como la protección del hueso subyacente y la conservación del tacto fino, sin olvidar su componente estético. Las uñas de los pies están sometidas durante toda la vida a presiones altas y repetitivas, además de a la falta de transpiración, todo ello debido al calzado, a la actividad laboral o a la práctica deportiva. Además de un adecuado cuidado de las mismas, habremos de mantener una continua vigilancia y acudir al podólogo ante las siguientes situaciones:


Las uñas encarnadas

(cuyo término científico es onicocriptosis) se producen cuando los bordes de la uña se introducen en los pliegues ungueales laterales causando dolor, inflamación y enrojecimiento; y complicándose con una infección si no se tratan a tiempo y adecuadamente. Existe una predisposición genética para padecer esta patología, aunque también puede estar causada por el uso de calzado inadecuado, microtraumatismos, corte incorrecto,…

En nuestra clínica le ofrecemos desde el tratamiento más simple consistente en eliminar temporalmente la espícula clavada hasta la solución definitiva mediante una sencilla cirugía, pasando por la ortonixia (o reeducación ungueal).
La cirugía estará recomendada en aquellos casos de onicocriptosis infectadas o crónicas. La finalidad es eliminar definitivamente el lateral y la matriz de la uña que se clava para evitar así los continuos dolores o infecciones. Utilizamos diferentes técnicas determinando la más adecuada para cada paciente, todas ellas bajo anestesia local del dedo afectado. Se trata de un procedimiento seguro, con muy poco (o nulo) dolor postoperatorio y una bajísima tasa de recidivas, pudiéndose reincorporar casi de inmediato a las actividades normales (24-72 horas de reposo relativo).


Los hongos en las uñas

(onicomicosis) se deben a la infección de las mismas por hongos dermatofitos o cándidas. Sus principales signos son los cambios en la coloración y el grosor de las uñas, el despegamiento de la lámina y la aparición de callos (detritus) por debajo de la misma. En sí mismos los hongos en las uñas no causan dolor, pero sí lo pueden hacer los callos o el aumento de grosor.
Su correcto diagnóstico será de vital importancia para la resolución de la enfermedad; y éste sólo puede realizarse mediante el cultivo, aunque los ojos entrenados de nuestros podólogos puedan darle una orientación bastante certera también le ofrecemos la realización de éste (junto con el análisis del ADN del hongo).

El tratamiento consistirá en la aplicación de lacas antimicóticas en los casos más leves o en la toma de medicación oral en los más extensos, sin olvidar que el desbridamiento (limado y eliminación de la parte afectada) de la uña por parte del podólogo es una parte indispensable si queremos llegar a una completa curación.

Mucho menos frecuente es la infección de la uña por bacterias (por ejemplo Pseudomona aeruginosa), presentando una coloración verdosa y tratándose con terapia antibiótica (ya sea tópica u oral).


Aparte de la infección por hongos; causas tan diversas como traumatismos, hiperhidrosis, edad avanzada, psoriasis,… pueden hacer que uñas cambien de:
- Color (uñas amarillas, leuconiquia, melanoniquia…),
- De forma (uñas en teja o en pinza, uñas en vidrio de reloj…),
- Aumenten de grosor (onicogrifosis, psoriasis) o
- Se despeguen del lecho (onicolisis, onicomadesis),…

Desde nuestra clínica insistimos en la importancia de realizar un buen diagnóstico diferencial para tratar adecuadamente su patología, el podólogo es el profesional sanitario más experto en el cuidado de sus uñas, recuerde que tratamos muchas todos los días.


Algunos casos de alteraciones en las uñas